La empatía es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que un individuo diferente puede sentir. Para explicarlo de una manera muy sencilla se puede decir que es el acto de ponerse en el lugar de otra persona.
Para mí que soy un profesional en la atención a las personas mayores, el hecho de ser empático con la gente que trato me ha llevado después de más de 30 años de servicio a tener una mayor capacidad de empatía, he aprendido a "leer" a los demás. Creo ser capaz de captar una gran cantidad de información sobre la otra persona a partir de su lenguaje no verbal, sus palabras, el tono de su voz, su postura, su expresión facial, etc. Y en base a esa información, puedo saber lo que está pasando dentro de ellas, lo que están sintiendo. Además, dado que los sentimientos y emociones son a menudo un reflejo del pensamiento, creo ser capaz de deducir también lo que esa persona puede estar pensando.
Para mí que soy un profesional en la atención a las personas mayores, el hecho de ser empático con la gente que trato me ha llevado después de más de 30 años de servicio a tener una mayor capacidad de empatía, he aprendido a "leer" a los demás. Creo ser capaz de captar una gran cantidad de información sobre la otra persona a partir de su lenguaje no verbal, sus palabras, el tono de su voz, su postura, su expresión facial, etc. Y en base a esa información, puedo saber lo que está pasando dentro de ellas, lo que están sintiendo. Además, dado que los sentimientos y emociones son a menudo un reflejo del pensamiento, creo ser capaz de deducir también lo que esa persona puede estar pensando.
La empatía está relacionada con la compasión, porque es necesario cierto grado de empatía para poder sentir compasión, (no pena) por los demás. La empatía te permite sentir su dolor y su sufrimiento y, por tanto, llegar a compadecerte de alguien que sufre y desear prestarle tú ayuda. En mi trabajo una falta de empatía, hace que te conviertas en una persona fría y egoísta, incapaz de ponerte en el lugar de otra persona y eso con personas que requieren de tu ayuda para su día a día es cruel, pero un exceso puede llegar a agotarte mentalmente y desgastarte físicamente que es como muchos de los que nos dedicamos al trabajo de cuidar de personas con problemas en sus AVD nos podemos encontrar.
Por lo tanto, estando yo en ese grupo de personas podrías pensar que mi recomendación seria ser menos empático con los demás y cuidar más de nuestras propias necesidades, pues NO. Y eso que en mi ámbito laboral y en mi caso creo que estoy fundido, los años son una carga y las personas que atiendo un pozo sin fondo pues me siento solo, ellos son incapaces por su deterioro cognitivo ha ser nimiamente empaticos y eso consume. Pero en mi vida ser empático es la forma más fácil de llegar al corazón de las personas que quieres, de entenderlas de perdonarlas, de complacerlas, etc. Pero para que mi vida personal no sea una copia de mi vida laboral reclamo la reciprocidad, porque todos necesitamos ser comprendidos, perdonados o complacidos.
Hoy desgraciadamente en nuestra sociedad la falta de empatía es cada vez mayor, es una sociedad donde prima mucho el YO, donde el individualismo y el aislamiento al que nos sometemos de forma voluntaria y facilitado por las nuevas tecnologías se refleja a menudo observando el comportamiento y las reacciones de los demás, (según estudio de la Universidad de Michigan, los niveles de empatía de estudiantes universitarios cayeron un 40% entre el año 2000 y el 2010). Cuando una persona está principalmente centrada en sí misma, en satisfacer sus deseos y en su propia comodidad, no se preocupa por lo que los demás puedan estar sintiendo y no tiene una respuesta empática ante ellos. Veamos algunos ejemplos de lo que es ser poco empático y que seguramente no os sea desconocido.
Cuantos padres y madres habremos respondido con un "mmm" indiferente, delante del hijo/a pequeño que nos enseña con entusiasmo su último dibujo, sin percibir la decepción de este al ser ignorado/a porque nuestra atención esta focalizada en algo que seguramente es menos importante.
Cuantos padres y madres habremos sufrido el simple si o el simple no como respuesta cuando lo que pretendíamos con nuestra pregunta era establecer una conversación con nuestros hijos adolescentes
Cuantos hombres habremos llegado a casa cansados del trabajo y nos habremos sentado a ver la tele, a leer el periódico mientras esperamos que la esposa, que también llega cansada del trabajo, se ocupe de hacer la cena y de bañar a los niños.
Cuantas parejas no saben complacer las necesidades de amor y cariño del contrario, por estar centrados en satisfacer únicamente las propias.
O cuantas veces habremos oído decir o habremos dicho que no nos importa si se calienta el planeta o si contaminamos el ambiente porque ya estaremos muertos cuando todo eso sea un tragico problema.
Tal vez nos estamos acostumbrando a vivir en una sociedad donde la gente es cada vez menos empática. No obstante, el único modo de hacer que el mundo sea cada vez más humano es ser empático y no al revés, eso que parece tan complicado es sumamente sencillo, solo consiste en que cada persona nos esforcemos por serlo un poco, prestando más atención a los demás, a sus emociones, a lo que pueden estar sintiendo o pensando, o cómo les afecta lo que dices o haces.
Casi es una exigencia a la que solo renuncio exigir a la gente que atiendo en mi ámbito laboral, pero que si desearía encontrar en mis conocidos o seres queridos porque si no no se muestran empáticos consiguen que te sientas solo y sentirse solo siempre duele, me lo dicen aquellos a los que cuido.
Casi es una exigencia a la que solo renuncio exigir a la gente que atiendo en mi ámbito laboral, pero que si desearía encontrar en mis conocidos o seres queridos porque si no no se muestran empáticos consiguen que te sientas solo y sentirse solo siempre duele, me lo dicen aquellos a los que cuido.


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