Se aplica a la persona que siente confusión o asombro en una determinada situación y no sabe qué hacer, pensar o decir.
Así estoy, sumido en la mas absoluta perplejidad. Nuestra vida, la mía, la vuestra seguro que transcurre mas o menos sin grandes sobresaltos, nos relacionamos con las personas de nuestro entorno sin darnos cuenta que nuestras acciones puedan molestar, enfadar o desencadenar toda una serie de repuestas que en el peor de nuestros sueños no podríamos esperar que se produjeran.
Somos realmente complicados, adornamos nuestros encuentros familiares o de amistad con grandes palabras de amor y eternidad en relaciones inquebrantables que a la primera de cambio se deshacen como castillos de arena golpeados por el agua del mar.
El ofendido, el traicionado, el decepcionado nos golpea con la mas absoluta indiferencia que puede, tras escupirnos a la cara en el mejor de los casos el agravio sufrido del que nosotros no tendremos ni el mas mínimo sentido de haber producido.
Parejas, padres, hijos, amigos pueden llegar a ignorar nuestras palabras sinceras, les puede mas su piel, esa que creen agredida por nuestra desatención, por nuestras falsas verdades, por nuestra ceguera, por nuestros silencios o por nuestra incapacidad para hacerles sentir y ante ello prefieren la ruptura, la separación, el frió y el olvido.
No puedo salir de mi asombro.


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