Es algo
demasiado habitual juzgar a los demás por aquello que hacen y que creemos que se
sale de lo que ha nuestro parecer es lógico y prudente, sin ponernos a pensar
que motiva tal acción en la victima que juzgamos. Yo mismo he padecido y padezco en mis
carnes ese juicio que algunas personas se atreven a ejercitar llevadas por su
instinto "analítico", personas que creen según su apreciación que yo soy de los que
no saben decir NO a nada de lo que me pidan, con lo que esto comporta. (Baja autoestima, miedos, falta de
confianza, querer agradar, buscar el reconocimiento, etc.,)
A muchos nos
han educado en la creencia de que la modestia es una virtud, y lo es desde
luego, a nadie le gustan los fanfarrones. Eso no quita que uno tenga todo el
derecho a sentirse orgulloso de sí mismo por sus logros y por ser como es.
Trate de adoptar la costumbre de recordarse sus éxitos y tenga presente que,
cuando alguien intenta menospreciarle, en realidad sólo está demostrando sus
sentimientos de inseguridad.
Pero bien es
cierto que existen personas que no son capaces de decir que NO cuando un conocido
les pide algo. A veces es porque se tiene miedo a parecer egoísta o maleducado,
especialmente si no puede hallar una buena razón para negarse. Pero es cierto
que podemos encontrar muchas razones más por las cuales nos cuesta trabajo
decir NO. Por supuesto, depende de la situación, y de la persona. Hay
situaciones en las que es prácticamente imposible decir NO, como cuando tu
pareja te “pide” que tiendas la ropa mientras ella/el prepara la cena, baña a
los niños y ha trabajado tantas horas como tú. Existen otras en las que suele
ser más fácil, como cuando nos pide dinero en la calle aquel que te limpia el
parabrisas del coche quieras o no quieras.
La
dificultad para decir NO es algo normal y adaptativo en cierta medida. El
problema radica como en todas las conductas humanas, en que existen los
extremos, y mientras más nos acercamos a uno u otro, es cuando comenzamos a
tener problemas.
En un
extremo tenemos a las que decir NO prácticamente nunca les cuesta trabajo
vocalizarlo, pueden parecer muy seguros de sí mismos en una primera instancia
pero suelen ser personas con muy poca capacidad para empatizar con las
necesidades de los demás y por lo mismo tienen fuertes problemas
interpersonales.
En el otro
extremo están aquellos a los que les es prácticamente imposible decir NO, y
viven su vida diciendo SI y resolviendo las necesidades de otros anulándose a
sí mismos y a sus propias necesidades y deseos.
Yo no me
encuentro en ninguno de esos dos extremos, aunque algunos me sitúen en el
segundo, lo cual no deja de producirme una inocente sonrisa y más si pienso que
a lo mejor soy yo quien les hace creer que esa es mi ubicación por defecto. Lo
primero que deberían saber es que ayudar a los demás y estar dispuesto a hacer
un favor es muy distinto a sentir que se están aprovechando de ti, aunque el
beneficiario si se lo crea, y menos aún si a cambio de acceder a esa petición
que para ti no representa ningún esfuerzo tú le sacas un rendimiento directo o
indirecto.
Pero
acceder, puede ser interpretado por los cercanos e incluso por los solicitantes
(error habitual), a que te puede el miedo de dejar de agradar a la otra persona
que te solicita algo (jefe, compañero, amigo, familiar), o que tiene que ver
con conseguir su admiración, o con la reacción que puedas producir en la otra
persona si te niegas teniendo que hacer frente a su enojo o agresividad.
Si bien es
cierto que no saber decir que NO -sea cual sea la razón-, puede traer problemas
a corto o a largo plazo. Lo único importante es saber gestionar ese NO sobre
todo en el ámbito laboral. Muchas personas acaban dando excusas -que por lo
general son mentiras- para evitar algo que no desean hacer: «Ya sabes que no
tendría ningún problema en venir esta tarde a cubrir a X, pero hoy tengo una
reunión importante». Esto puede ayudar a salir del paso, pero hace que uno se
sienta mezquino y cobarde y no evitara que en otra ocasión se produzca otra
petición similar y tu respuesta sea igual de falsa. No eres asertivo y te
engañas tú mismo, de estos los hay a patadas.
Ser asertivo
te permite decir un NO con claridad, evitando posteriores peticiones similares «Lo
siento pero las tardes se las dedico a mis hijos, a mis amigos o a mí mismo,
por lo que NO puedo satisfacer tu petición»
Contrariamente
a lo que sucede en el trabajo, a veces hay situaciones en la vida privada en
las que tenemos miedo de perder un amigo si decimos NO, aquí las motivaciones
que te pueden llevar a complacer la petición ya no dependen tanto de quien te
lo pida, de que te pida ni del beneficio que puedas obtener de complacer esa
petición, si no del apreció y comportamiento que tenga ese amigo contigo.
Recuerda que
si eres una persona asertiva siempre tienes derecho a decir NO y deberías poder
hacerlo sin sentirte culpable. La dificultad que puede aparecer es adaptativa, ya
que efectivamente hay situaciones en que socialmente nos es más conveniente y
funcional decir SI aunque en el fondo quisiéramos decir NO.
El conflicto
surge específicamente cuando se encuentran dos necesidades opuestas. Si alguien
nos pide hacer algo que sí deseamos hacer, no hay conflicto alguno. Son dos
necesidades que van en la misma dirección. Pero si nos piden hacer algo que
nosotros no deseamos hacer, es cuando entramos en conflicto. Tenemos que
decidir a qué necesidad darle prioridad, si a la mía, o a la del otro
analizando quien es, cuál es su comportamiento, que me ofrece complacerle y si voy a sentirme mal haciéndolo o no haciéndolo.
Siempre puedes
elegir dar una explicación, pero no es lo mismo que dar una excusa. Si un amigo
te pide dinero, pero tú prefieres no prestárselo y le dices «Me encantaría pero
yo también voy muy justo», estarás mintiendo y serás muy consciente de ello. No
sólo te sentirás mal, sino que puede que cada vez que entres en una tienda
mires furtivamente hacia atrás o escondas las compras, por si le está viendo la
persona a quien le has negado el dinero y se da cuenta de que le has mentido.
No obstante,
si tu respuesta a la pregunta es «Tengo por norma no prestar nunca dinero»,
estás haciendo aquello que tú deseas, está siendo muy sincero y la otra persona
no sentirá que estás pasando de ella o que recibe un trato injusto, aunque no
cumplas sus expectativas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Expresa tu opinion: