Se fue pero penetro en las entrañas de nuestro corazón, mientras él o ella era consumido por el último suspiro que su corazón albergaba.
Hemos pintado con nuestras lágrimas, un cuadro de sombras donde él o ella son el único protagonista. Hemos visto caer las estrellas porque nuestra tristeza es inmensa, lo sentimos al otro lado, ese otro lado de la vida que nos inquieta custodiado por la muerte. Nuestros ojos ya secos, ya no dan salida a mas gotas amargas para que se deslicen por nuestras mejillas.
Tal vez nos venció el egoísmo o el miedo y nos quedamos con el silencio nuestro único compañero… ese que a ratos nos parece infinito.
Mientras se apagaba su llama, la soledad nos hizo cariños y nos envolvió en un manto de afonía, nos dejó sin palabras.
Parece como si el mundo nunca hubiera tenido color, porque nuestros ojos no lo recogen… ahora nos lamentamos y añoramos todo lo que quisimos decir o hacer y no dijimos o hicimos.
No habrá más escenas que erizan la piel, no hay más sueños que los ya perdidos… pero nos damos cuenta que siempre habrá un recuerdo agradecido, iluminado y lleno de color que no muere.
Y al final, mientras cerramos nuestros ojos para NO VER esa oscura luz, ni para llorar historias, ni recuerdos... ¡ni a llorar nada! que tenga de protagonista, LAGRIMAS NEGRAS esas que nos invitan a caer en la ¡Melancolía!
Hemos pintado con nuestras lágrimas, un cuadro de sombras donde él o ella son el único protagonista. Hemos visto caer las estrellas porque nuestra tristeza es inmensa, lo sentimos al otro lado, ese otro lado de la vida que nos inquieta custodiado por la muerte. Nuestros ojos ya secos, ya no dan salida a mas gotas amargas para que se deslicen por nuestras mejillas.
Tal vez nos venció el egoísmo o el miedo y nos quedamos con el silencio nuestro único compañero… ese que a ratos nos parece infinito.
Mientras se apagaba su llama, la soledad nos hizo cariños y nos envolvió en un manto de afonía, nos dejó sin palabras.
Parece como si el mundo nunca hubiera tenido color, porque nuestros ojos no lo recogen… ahora nos lamentamos y añoramos todo lo que quisimos decir o hacer y no dijimos o hicimos.
No habrá más escenas que erizan la piel, no hay más sueños que los ya perdidos… pero nos damos cuenta que siempre habrá un recuerdo agradecido, iluminado y lleno de color que no muere.
Y al final, mientras cerramos nuestros ojos para NO VER esa oscura luz, ni para llorar historias, ni recuerdos... ¡ni a llorar nada! que tenga de protagonista, LAGRIMAS NEGRAS esas que nos invitan a caer en la ¡Melancolía!


Muy sentido y bonito. Gracias
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