Todos nosotros necesitamos AMAR y ser AMADOS, que como ya he dicho en alguna otra entrada, no es lo mismo que QUERER y que te QUIERAN, aun así solemos tener bastantes problemas con estos objetivos o deseos. Existen algunas reglas básicas que nos pueden facilitar alcanzar ese deseo básico que todos anhelamos, estas reglas básicas sirven tanto para AMAR como para QUERER ya que cada uno vive su relación según le marcan los latidos de su corazón.
Cuando nos fijamos y elegimos a alguien porque surgió el amor, este nos puede atraer por múltiples razones, nos puede recordar el primer amor, nos puede llenar sin saber ni como ni porque, nos puede transmitir la sensación de que somos importantes, observamos su carácter y nos gusta, su personalidad que nos atrae, sus valores que compartimos, la relación o coherencia entre sus palabras y sus acciones, sus relaciones con otras personas, etc., pero cuidado que en ese paso no pese más un buen beso, es fácil confundir el sexo con el amor, especialmente al principio de una relación, la atracción y el placer en el sexo se confunden a menudo con amor y eso con el tiempo disminuye y te puedes encontrar delante de la nada en un futuro.
Cuando damos ese paso no debemos olvidar que a partir de ese momento somos dos personas, un equipo lo que significa que somos dos individuos únicos que aportamos diversas perspectivas y fuerzas. Ése es el valor de un equipo; las diferencias. Aprendamos cómo respetar y manejar esas diferencias; es la clave del éxito en una relación. Los desacuerdos no hunden las relaciones los insultos sí. Aprende a cómo manejar las emociones negativas que son el subproducto inevitable de las diferencias entre dos personas. Evadir los conflictos NO es un modo de manejarlos. Si no entiendes o no te gusta algo que tu pareja está haciendo, pregunta qué significa y porqué lo está haciendo, habla y explora, no asumas.
Conoce tus necesidades y exprésalas claramente, una relación no es un juego de adivinanzas. Muchos de nosotros, tanto hombres como mujeres, tememos decir cuáles son nuestras necesidades y en consecuencia, las camuflamos. El resultado es decepción por no conseguir lo que deseamos y cólera hacia nuestra pareja por no satisfacer nuestras necesidades (no expresadas). La cercanía no puede ocurrir sin honradez. Recuerda que tu pareja no puede leer tu mente.
Soluciona los problemas conforme se presentan, no dejes hervir los resentimientos, ten en cuenta que la mayoría de lo que va mal en las relaciones y el final de muchas de ellas se puede remontar a sentimientos heridos, que llevan a las parejas a levantar defensas contra el otro y actuar como extraños o como enemigos. Aprende a negociar, las buenas relaciones se negocian y renegociaron continuamente. Pero tienes antes que saber escuchar, escucha al otro de verdad, sus preocupaciones y quejas sin juzgar ten en cuenta que en muchas ocasiones necesitamos tener a alguien que nos escuche es todo lo que necesitamos. Eso nos facilitara abrir la puerta a la confianza, a la empatía. Observemos las cosas desde la perspectiva del que nos habla así como desde la muestra propia, debemos esforzarnos en trabajar para mantener la proximidad, si la descuidamos la persona a la que amamos o queremos se alejara, una buena relación no es una meta; es un proceso que dura toda la vida por lo que ha de ser mantenido prestándole atención con regularidad.
El sexo es bueno siempre pero una charla en la almohada, en un parque o en el sofá aun es mejor. El sexo es fácil, la intimidad es difícil, requiere honestidad, franqueza, apertura, confiar al otro las propias preocupaciones, miedos, tristezas, así como esperanzas y sueños y todo eso cuesta.
Una buena herramienta para alargar cualquier relación es no marchar a casa o a la cama enfadado con él o con ella, discúlpate, discúlpate y discúlpate eso no te hará débil te hará grande. Los intentos de reparación son cruciales, pueden ser divertidos, o incluso sarcásticos, pero la buena disposición para hacer las paces después de una discusión es invertir en felicidad.
Enriquece tu relación trayendo a ella nuevos intereses fuera de la relación. Cuantas más pasiones tengas en la vida y compartas, más rica será tu relación, si tu relación se basa siempre en los mismos temas se morirá.
Si ya vives en pareja, coopera, coopera y coopera. Comparte las responsabilidades ya que las relaciones funcionan SOLAMENTE cuando son calles de dos vías, con mucho tomar y recibir.
Mantén la espontaneidad, haz las locuras que hacías cuando lo conociste o la conociste no dejes que eso muera, todas las relaciones tienen sus altos y bajos y desde luego no creas que siempre la tuya va a estar en lo más alto a todas horas, ninguna relación es perfecta en todo momento. Trabajar juntos en los tiempos duros hará la relación más fuerte. El amor no es una absoluto, no es un articulo limitado que posees o no, como sentimiento que es fluye y refluye dependiendo de cómo os tratéis, si interactúas con inteligencia un sinfín de sentimientos agradables vendrán fluyendo detrás y eso os unirá más y más.
Pero si nada funciona intenta sacar sentido a una mala relación examinándola sin culpar al otro, analiza tu comportamiento, que no supiste hacer o decir o dejaste morir, no te limites a salir corriendo de una mala relación pues sólo lograrás repetirla con tu siguiente pareja. Utilízala como espejo para mirarte, para entender qué parte de ti fallo.
Y recuerda que lo dicho es tan aplicable a tu pareja estable al que quieres como para tu amante al que amas, ¿o puede ser al revés?

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