Es absurdo, cuantas veces padecemos por las preguntas no hechas, por las respuestas no recibidas, por las consecuencias de actos no realizados, por expectativas irreales de vivencias solo ejecutadas entre nuestro YO mas intimo. Cuantas veces imaginamos solos y otras delante de aquellos a los que apreciamos, odiamos, queremos, admiramos nuestras dudas sobre su comportamiento, sobre el nuestro, sobre las consecuencias de tal o cual acción que nunca realizamos. Todos nosotros hablamos con nosotros mismos desde nuestro interior, lo cual no es malo en sí mismo, lo que resulta peligroso es que nuestro propio YO nos conteste las preguntas que pensamos y que no realizamos a quien nosotros mismos substituimos (pareja, amigo, amante, hijo, padre, jefe, compañero, etc.) y que esas respuestas nos hagan comportarnos en una absoluta ceguera hacia un abismo que nos sumerja en el distanciamiento de justo aquellos de los que nos gustaría estar próximos.
Se nos hace cuesta arriba preguntarles a ellos nuestras dudas casi siempre por miedo a sus respuestas, no actuamos libres porque creemos saber lo que ellos piensan, no estamos preparados para padecer sus desaires, sus impertinencias, su propia verdad delante de nuestros actos o nuestras dudas, preferimos contestar nosotros mismos a nuestras propias dudas y actuar en función de nuestra propia respuesta.
Nuestro YO más absurdo nos aleja, nos hace raros delante de aquellos que nos tienen ocupados en una esquizofrenia que no ve la luz pero que nos consume el alma. Hacemos de nuestras propias respuestas el arma con la que machacaremos a los que no nos atrevimos a plasmar nuestras dudas, ha comportarnos de forma espontánea sin pensar en la respuesta a nuestra acción.
Nos quedamos solos con un YO que vestido de egoísmo nos construye un mundo de soledad y silencios que nos distancia poco a poco pero sin la mas mínima pausa de todos aquellos con los que nos gustaría hablar. Verbalizar nuestros pensamientos, nuestras dudas en preguntas, en actos es la mejor forma de sumergir nuestro propio YO en el mundo real en el que nos toca vivir unas veces para sufrir y otras para gozar de aquellos que nos rodean.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Expresa tu opinion: