Mi piel llora y mi corazón encogido padece tu silencio, la distancia que creció entre tú y yo es como la que tiene el caminante con el horizonte, que por mucho que este ande jamás lo alcanza. Distancia oscura y fría que ante tu presencia o mis palabras se incrementa.
Que cálidos momentos son los recuerdos que hacen que el tiempo se pare y el espació se encoja, aunque ya no consiguen ser el bálsamo de antaño que curaba mis temores y cargaba mi vida de ilusiones. Te marchaste sin decirme nada y sin escuchar un sinfín de palabras que me consumen el alma. Mi piel llora y mi corazón encogido padece tu silencio delante de un horizonte siempre lejano.

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